Dios no escondió sus heridas
Para los cristianos, la resurrección es, junto con la Navidad, uno de los acontecimientos más decisivos de la historia. Por eso, es también un momento que invita a celebrarse en familia, a compartir la fe y la esperanza que nos une. Pero incluso más que el nacimiento, la resurrección constituye el fundamento mismo del cristianismo. Sin ella, todo se derrumba. Ya lo expresó Pablo de Tarso: si Cristo no ha resucitado, nuestra fe es vana.

