Festina lente significa literalmente “apresúrate lentamente” o “date prisa con calma”. 

La frase se le atribuye a Augusto, quien consideraba que nada era menos apropiado para un líder que la prisa y la temeridad. Entre sus dichos favoritos estaban: “Apresúrate despacio” y “Mejor un comandante prudente que uno audaz”.

Muchas veces el cansancio, la presión y el agotamiento emocional nos llevan a actuar desde la desesperación y no desde la sabiduría. Queremos resolver todo rápido y sentir alivio inmediato.

Esperamos comprensión cuando en realidad no siempre se trata de que nos entiendan. Hay que aprender a no apresurarnos a entregar nuestras emociones, porque muchas veces la desesperación nos hace buscar empatía en los lugares equivocados. 

Hay procesos donde festina lente también significa eso: no correr para escapar de lo que sentimos, sino aprender a caminar con sabiduría.

Alguien dijo una frase que decidí guardar para mí:

“Cuando pasa la marea, se ven las rocas.”

Y es verdad. Solo cuando la emoción baja y la mente se calma podemos ver con claridad lo que realmente permanece.

 

Proverbios 19:2 dice: “El que se apresura con los pies, peca.”

Porque no toda prisa trae soluciones. A veces, apresurarnos a continuar sin un plan o buscar refugio en medio de la desesperación solo nos deja más cansados. Aprendamos a caminar con sabiduría, entendiendo que hay procesos que no se resuelven corriendo, sino pensando y actuando inteligentemente, confiando en que Dios está con nosotros.

Liss Rivas Clisson 

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