¿Y si la inteligencia artificial hiciera las compras por nosotros?
Buscar, comparar, leer opiniones y elegir. Durante años así hemos comprado en Internet. Pero la inteligencia artificial podría estar a punto de cambiar también esa rutina.
Comprar por Internet puede parecer sencillo hasta que realmente necesitamos elegir.
Buscamos unos zapatos y aparecen cientos de modelos. Queremos reservar un hotel y terminamos con diez pestañas abiertas. Comparamos un electrodoméstico, revisamos precios, características y opiniones, y media hora después seguimos sin saber cuál comprar.
La inteligencia artificial ya está entrando en ese proceso, pero la próxima transformación podría ir mucho más lejos.
Los llamados agentes de inteligencia artificial están siendo desarrollados no solo para recomendarnos qué comprar, sino también para realizar parte del proceso por nosotros.
Hasta ahora, cuando necesitamos algo, normalmente comenzamos escribiendo el nombre del producto en un buscador o entrando directamente a una tienda. La nueva lógica podría ser diferente.
En lugar de buscar “maleta de cabina”, podríamos decir:
“Necesito una maleta ligera para viajar en avión, que cumpla con las medidas de equipaje de cabina, tenga buenas opiniones y cueste menos de 100 euros.”
La inteligencia artificial podría buscar entre diferentes opciones, comparar características, precios y opiniones y presentarnos aquellas que mejor cumplen nuestras condiciones.
Ya no estaríamos buscando productos.
Estaríamos explicando qué necesitamos.
Y esa diferencia podría transformar profundamente el comercio electrónico.
Para una persona, comparar veinte productos puede resultar agotador.
Para una inteligencia artificial, analizar grandes cantidades de información forma parte de su funcionamiento.
Precio.
Tamaño.
Material.
Gastos de envío.
Política de devolución.
Opiniones.
Disponibilidad.
Todo podría formar parte de una comparación realizada en segundos.
Esto podría resultar especialmente útil para compras que requieren mucha investigación: electrodomésticos, computadoras, viajes, seguros o productos con numerosas características técnicas.
Las tiendas también tendrán que conquistar a la IA
Si esta forma de comprar se generaliza, las empresas podrían enfrentarse a un cambio curioso. Hasta ahora las tiendas online han sido diseñadas fundamentalmente para llamar nuestra atención. Pero ¿qué ocurre cuando quien realiza la primera selección es una inteligencia artificial?
Las marcas podrían tener que aprender a vender no solamente a las personas, sino también a los sistemas que ayudan a esas personas a decidir.
Sin embargo, existe una pregunta fundamental.
Cuando una inteligencia artificial nos recomienda un producto, ¿cómo sabemos por qué lo eligió?
¿Es realmente la mejor opción?
¿Es la más barata?
¿La que tiene mejores opiniones?
¿O existe algún acuerdo comercial detrás de esa recomendación?
Los buscadores y las redes sociales ya nos han acostumbrado a convivir con publicidad y contenido patrocinado. En un mundo de asistentes de compra basados en IA, la transparencia será todavía más importante.
Si delegamos parte de nuestras decisiones, necesitaremos saber en quién confiamos para tomarlas.
La tecnología nos gusta. Nos facilita la vida, nos ahorra tiempo y puede ayudarnos a tomar mejores decisiones. Pero quizá tampoco deberíamos olvidar algo tan sencillo como una sonrisa, una conversación o el consejo de alguien que conoce bien lo que vende.
No tenemos que elegir entre una cosa y la otra. La tecnología y el trato humano pueden —y deberían— ser compatibles.
Porque tal vez el futuro de las compras no consista únicamente en encontrar lo que queremos en menos tiempo, sino en utilizar la tecnología sin perder aquello que ninguna máquina puede poner en una bolsa: la experiencia de sentirnos bien atendidos.
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